Me levanté de noche, debían ser las 3 y media de la mañana... Bajando la escalera me dirigía hacia la cocina mientras oía ruidos, parecía que había alguien ahí, pensé que era mi imaginación. Abrí la puerta del comedor y encendí la luz de la cocina, tras 4 segundos se encendió la luz, era algo normal ya que lo hacia siempre. Abrí el mueble de la derecha y cogí una magdalena y un batido, cuando acabé de comer la bolsa de basura que colgaba del mango de la puerta cayó al suelo, eso sí que no era normal, ya que el mango era redondo y era imposible que cayera por sí sola, alguien la debió tirar, pero en mi cocina solo estaba yo, o al menos eso creía.
La recogí y la volví a colgar, esta vez no se cayó pero los cuadros empezaron a moverse y se rompió un vaso. Esta vez si, estaba seguro de que era un trasgu ¡la leyenda era cierta! Además creía en ella.
Debería tener miedo, saber que tienes un trasgu fisgoneando por tu cocina... Pero, en lugar de eso, regresando a mi habitación, dejé el batido ya arrugado en la mesa grande, apagué la luz y dije: Buenas noches.
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